Las tres hilanderas
- Karel Poborsky
- 11 may 2016
- 2 Min. de lectura
Hubo un tiempo en donde el género fantástico no precisaba de las justificaciones tecnológicas ni de los avales científicos para que posibilitara al hombre penetrar en mundos desconocidos y misteriosos. Sobraban las explicaciones, y la ciencia ficción, todavía, no era requerida. No hacía falta ninguna de esas cosas, porque el hombre sabía (desde un conocimiento ancestral) que el universo nunca se agota en los límites de lo demostrable. Y, así, se dedicaba simplemente a disfrutar los cuentos que circulaban, atento a descubrir las verdades ocultas en ellos.
Michael Ende (autor de Momo, de La historia interminable, de Jim Boton) ha defendido con su obra las posibilidades de la literatura fantástica, y la desmitificación de las clasificaciones: "todas esas clasificaciones en literatura infantil y literatura para adultos, literatura fantástica y literatura realista, literatura para amas de casa católicas y literatura para ciclistas zurdos, es una estupidez. (...) ¿Cuándo surgió la necesidad de crearles a los niños un mundo propio, y , por tanto, también una literatura propia? En otras civilizaciones (...), niños y adultos viven en un mundo común. En la Europa de antes era también así. ¿Cuándo y por qué se dividió ese mundo en dos partes? (...) Antes existían cuentos, pero éstos de ninguna manera eran `sólo para niños´”.
En su labor de recopiladores y re-escribientes de los cuentos tradicionales de Bohemia, Bozena Nemcova y Karel Jaromir Erben parecen haber sabido esto mejor que nadie.
Sus cuentos pueden agruparse bajo el famoso rótulo de "cuentos de hadas y princesas para niños", aunque todo aquel lector atento puede descubrir, simplemente dejándose llevar por la lectura, que son en realidad mucho más que eso.
En ellos, cada personaje representa algún tipo de virtud, o defecto, y, en las mejores piezas, unos y otros a la vez. Cada conflicto presenta situaciones que nos invitan a reflexionar, desde la imagen, acerca de nuestra propia existencia y la trampa del mundo. De los reflejos y las acciones de los héroes se desprende el valor de las habilidades intrínsecas del hombre, vale decir, el de su propia naturaleza humana.
En la contratapa de Cuentos checos, volumen que reúne un total de nueve cuentos (cinco de Nemcova y cuatro de Erben), se nos avisa que "al igual que todos los pueblos en la tierra, también el pueblo checo ha dado a luz un particular tesoro de cuentos infantiles, los cuales han sido transmitidos desde los tiempos más remotos de una generación a otra. Aunque en un primer momento, los cuentos nos resulten desconocidos, es posible reconocer en sus motivos básicos unos rasgos comunes de la tradición narrativa universal."
Sin dudas, porque los deseos y sueños de Bohemia y Moravia nunca han sido, esencialmente, demasiado distintos a los del resto del mundo.

CUENTO DEBAJO DE TODO
Extraído de Cuentos Checos, Ed. Vitalis, 2002.
Ilustración de Karel Hruska
HACER DOBLE CLICK EN LAS FLECHAS PARA DESPLAZAR LAS PÁGINAS